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viernes, 19 de junio de 2015

Filiación. Ofreciendo una especial relevancia como indicio la negativa a la práctica de la prueba biológica, al menos cuando esa negativa no se acompaña de ninguna razón significativa que la justifique, los demás indicios concurrentes no es exigible que generen una virtualidad probatoria plena por sí mismos, ni siquiera que sean aptos para jugar un papel preponderante en la construcción de la presunción, sino que basta que tengan una eficacia coadyuvante en términos de normalidad o razonabilidad desde el punto de vista del orden acostumbrado de las cosas, acreditado por la experiencia, para corroborar el indicio especialmente significativo derivado de la negativa a la práctica de la prueba pericial biológica.

Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de mayo de 2015 (D. EDUARDO BAENA RUIZ).

[Ver esta resolución completa en Tirant On Line Premium. http://www.tirantonline.com/tol]
SEGUNDO.- (...) 3. Como recoge la STS de 11 de abril de 2012, Rc. 535/2001: "Es doctrina consolidada que la negativa al sometimiento a la prueba biológica no puede ser considerada como una ficta confessio, sino que tiene la condición de un indicio probatorio que, unido a otras pruebas obrantes en el proceso, debe ser ponderado por el juzgador a los efectos de atribuir la paternidad reclamada (STC 14-2-2005 y SSTS 27-2-2007, entre otras). Por lo tanto, hay que examinar cuáles son las razones de la decisión y las pruebas que se han aportado, con las que debe ponderarse la negativa al sometimiento a dicha prueba".
4. En este sentido la STS 177/2007, de 27 febrero, citada por la de 17 junio 2011, Rc. 195/2009, cita dos argumentos que sirven de referencia para inferir si la sentencia recurrida se ajusta o no a la doctrina del TC y a la de estas Sala. La sentencia en cuestión afirma que: "El Tribunal Constitucional (v. gr., STC de 14 de febrero de 2005) acepta la doctrina de esta Sala con arreglo a la cual la negativa a la práctica de la prueba biológica de paternidad no puede interpretarse como una ficta confessio [confesión presunta] del afectado, sino que tiene la condición de un indicio probatorio que ha de ser ponderado por el órgano judicial en relación con la base probatoria indiciaria existente en el procedimiento. Según esta doctrina, en efecto, dicha negativa no es base para integrar una ficta confessio, aunque representa o puede representar un indicio «valioso» o «muy cualificado» que, puesto en relación o conjugado con las demás pruebas practicadas en el proceso, permite declarar la paternidad pretendida, pese a que éstas en sí mismas y por sí solas no fueran suficientes para estimar probada una paternidad que por sí es de imposible prueba absoluta" y añade que "De este modo, la vinculación del afectado a la práctica de la prueba biológica no constituye propiamente un deber, sino, como varias veces hemos dicho (entre las más recientes, SSTS de 7 de diciembre de 2005 y 2 de febrero de 2006), una carga procesal, puesto que su incumplimiento no puede dar lugar a imponer su realización mediante medios coactivos, sino que únicamente determina que, en caso de ser injustificada la negativa, recaigan sobre la persona renuente las consecuencias de la falta de prueba, siempre que concurran los requisitos determinados por la doctrina constitucional y la jurisprudencia civil (la existencia de indicios suficientes para, conjuntamente con la consideración de dicha negativa como indicio muy cualificado, considerar determinada presuntivamente la paternidad reclamada)".



5. En efecto, la negativa a someterse a las pruebas biológicas no determina en el ordenamiento español una ficta confessio y por ello, el artículo 767,4 LEC dice que se permite la atribución de la paternidad o maternidad "siempre que existan otros indicios...". Esos otros indicios, según se desprende de las pruebas practicadas en la instancia, expuestos escuetamente en ambas sentencias y que esta Sala ha tenido la oportunidad de verificar, con la visualización incluso de las pruebas personales practicadas en el acto del juicio, son los siguientes; i) El marido de la actora en aquel tiempo, cuya paternidad se impugna, reconoce sus problemas de fertilidad al parecer varicocele, según el mismo admite, siendo tratado de la enfermedad e intervenido quirúrgicamente, quedando en situación de oligozoopermia, lo que no impedía pero si dificultaba la fertilidad del mismo para procrear; ii) La actora, a causa del juicio clínico de "esterilidad por factor masculino", se sometió en el Centro Extremeño de Reproducción Humana Asistida a tratamiento de reproducción asistida por inseminación artificial con semen del marido señor Jose Augusto, en un principio, y a partir del mes de mayo del 2005 con semen de donante, con consentimiento del esposo, constando como última fecha de inseminación el 27 noviembre 2005; iii) Según informe documental de investigación biológica de la paternidad de Labgenetics se excluye a Jose Augusto como padre biológico de la menor Santiaga; iv) La actora, en función de la fecha del nacimiento de la menor (NUM000 2006), quedó embarazada sobre el mes de febrero del año 2006, época que se encontraba casada, no divorciada, y conviviendo con Jose Augusto; v) En esa época del mes de febrero del año 2006 Segundo trabajaba en el negocio "Comercial Ganadera Cruz Blanca", que pertenecía al matrimonio, desarrollando su trabajo tanto en el almacén de venta al público como en una pequeña finca rústica que tenía dicho matrimonio y donde engordaban animales para su posterior venta. En concreto prestó su trabajo desde el mes de mayo de 2002 hasta el mes de julio de 2008; vi) el señor Jose Augusto era peluquero y principalmente se encontraba en su peluquería, coincidiendo en el almacén laboralmente la actora y el señor Segundo; vii) La actora con rotundidad afirma en el acto del juicio, al prestar declaración, cómo en el marco de esa relación laboral se inició entre ambos la sentimental y sexual; viii) Los testigos que depusieron en el acto del juicio, y desechando todo lo relativo a parecidos de fisonomía, exponen que captaban que la relación entre ambos iba más allá de la laboral, por sorprenderles cogidos de la mano, dándose un beso o con roces muy juntos al manejar un saco.
6. Tales indicios exceden con mucho de los simples saludos con besos que menciona la sentencia recurrida y que, en efecto, no sería relevante en la actual realidad social.
Por todo lo expuesto, siguiendo la doctrina citada de la Sala y la dicción literal del artículo 767.4 LEC, ante la negativa injustificada del demandado a someterse a la prueba biológica, que ninguna lesividad tenía para él y precisamente sería oportuna para dejar en evidencia los indicios que obraban en su contra, es por lo que procede declarar la filiación reclamada, en cumplimiento del mandato del precepto mencionado. Consideramos de interés recordar lo que afirmó la sentencia de 27 febrero 2007 al sentar que: "La conclusión a que debe llegarse es la de que, ofreciendo una especial relevancia como indicio la negativa a la práctica de la prueba biológica, al menos cuando, como ocurre en el presente caso, esta negativa no ha sido acompañada de ninguna razón significativa que la justifique, los demás indicios concurrentes no es exigible que generen una virtualidad probatoria plena por sí mismos, ni siquiera que sean aptos para jugar un papel preponderante en la construcción de la presunción, sino que basta que tengan una eficacia coadyuvante en términos de normalidad o razonabilidad desde el punto de vista del orden acostumbrado de las cosas, acreditado por la experiencia, para corroborar el indicio especialmente significativo derivado de la negativa a la práctica de la prueba pericial biológica.

La existencia de indicios de este carácter, según la orientación que se ha consolidado en nuestra jurisprudencia, priva de justificación a la negativa, y colma su eficacia indiciaria. Desde esta perspectiva, la plataforma fáctica integrada por los indicios antes reseñados, que demuestran la observación por diferentes personas que los conocen de actitudes de familiaridad, compañía y expresión de una relación de cariño durante un periodo de tiempo significativo entre los litigantes, anterior y coincidente con el de la concepción, que permiten reconocer la verosimilitud, en términos de razonabilidad, de la existencia de relaciones sexuales entre los litigantes, integra un conjunto de hechos desde luego insuficientes para fundar por sí mismos la determinación de la paternidad en virtud de una presunción hominis [de hombre, es decir, no legal], pero a los que es fuerza reconocer un valor coadyuvante de relevancia suficiente para colmar una presunción de paternidad apoyada solidariamente en la negativa injustificada del afectado a someterse a la prueba biológica como indicio especialmente cualificado -en el concierto jurídico de los derechos afectados-, pero necesitado para su plena virtualidad -en el sistema constitucional de derechos fundamentales, interpretado por el Tribunal Constitucional- del apoyo de otros indicios, como los que, extraídos de la prueba practicada en el proceso con todas las garantías, hemos ponderado racionalmente según las reglas del criterio humano.".

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