Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (s. 11ª) de 14 de octubre de 2011 (D. ANTONIO GOMEZ CANAL).
Primero.- (...) la recurrente, como si fuera un tercero digno de protección, pretende escudarse en la apariencia del título para eludir su innegable responsabilidad frente a VIDOMA.
El Tribunal Supremo, en Sentencia de fecha 9 de junio de 2.010 (nº 350/2010, rec. 1530/2006. Pte: Xiol Ríos, Juan Antonio), tal como hiciera anteriormente en Sentencia de fecha 5 de abril de 2.010 referida a la letra de cambio, sienta la siguiente doctrina legal sobre el título-valor que nos ocupa: "3. Se fija la doctrina de que el firmante de un pagaré queda obligado en nombre propio si no hace constar el poder o representación con que actúa o, al menos, la mención de la estampilla de la razón social en cuya representación actúa dado que resulta imposible deducir de las menciones del pagaré que actúa como representante o apoderado de una sociedad o entidad aunque ostente esta condición respecto de una o varias."
La finalidad de esta jurisprudencia es clara: proteger el crédito del tercer tenedor de un título ante la apariencia que presenta éste; se trata de fortalecer el principio de confianza de quien posee un efecto mercantil suscrito por un sujeto sin hacer mención de ningún género al hecho de estar actuando en representación de una persona jurídica.